BIENVENIDA AL CURSO 2013-2014

Están dos alumnos en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, y le dice uno a otro:

–          Si encontraras una profesora enrollada, cercana, amena, sensible, simpática, y que disfrutara dando clase, tuviera paciencia, enseñara bien, y diera aprobado general… ¿qué harías con ella?

–          Un documental.

MORALEJA: Pues este año, redactaremos simplemente noticias jurídicas que se subirán al blog

Derecho para periodistas universitarios

 

 NO INTENTE APROBAR CON DOCE ACIERTOS… VEA LO QUE LE PUEDE SUCEDER…

http://www.youtube.com/watch?v=LBfDnys8tgM

http://www.youtube.com/watch?v=oxW-7dECSpc

MORALEJA: Dese un poco de margen si quiere vivir tranquilo. El último acierto puede no serlo, al estar incompleto, y por tanto suspendería. TRISTE DESTINO PARA UN ALUMNO¡¡¡¡

 

El Conde Lucanor, de Don Juan Manuel

Cuento II

Lo que sucedió a un hombre bueno con su hijo 

Un buen hombre y su hijo eran labradores y vivían cerca de una villa. 

Un día de mercado dijo el padre que irían los dos allí para comprar algunas cosas que necesitaban, y acordaron llevar una bestia para traer la carga.

Camino del mercado, yendo los dos a pie y la bestia sin carga alguna, se encontraron con unos hombres que ya volvían. Después de los saludos habituales, se separaron unos de otros, los que volvían empezaron a decir entre ellos que no les parecían muy juiciosos ni el padre ni el hijo, pues los dos caminaban a pie mientras la bestia iba sin peso alguno.

Entonces el padre mandó a su hijo que subiese en la cabalgadura.

Así continuaron su camino hasta que se encontraron con otros hombres, los cuales, cuando se hubieron alejado un poco, empezaron a comentar la equivocación del padre, que, siendo anciano y viejo, iba a pie, mientras el mozo, que podría caminar sin fatigarse, iba a lomos del animal.

Al poco rato se encontraron con otros que criticaron la dureza del padre, pues él, que estaba acostumbrado a los más duros trabajos, iba cabalgando, mientras que el joven, que aún no estaba acostumbrado a las fatigas, iba a pie.

Y yendo así los dos, se encontraron con otros hombres, que comenzaron a decir que la bestia que montaban era tan flaca y tan débil que apenas podía soportar su peso, y que estaba muy mal que los dos fueran montados en ella.

– Hijo mío, como recordarás, cuando salimos de nuestra casa, íbamos los dos a pie y la bestia sin carga, y tú decías que te parecía bien hacer así el camino. Pero después nos encontramos con unos hombres que nos dijeron que aquello no tenía sentido, y te mandé subir al animal, mientras que yo iba a pie. Y tú dijiste que eso sí estaba bien. Después encontramos otro grupo de personas, que dijeron que esto último no estaba bien, y por ello te mandé bajar y yo subí, y tú también pensaste que esto era lo mejor. Como nos encontramos con otros que dijeron que aquello estaba mal, yo te mandé subir conmigo en la bestia, y a ti te pareció que era mejor ir los dos montados. Pero ahora estos últimos dicen que no está bien que los dos vayamos montados en esta única bestia, y a ti también te parece verdad lo que dicen. Y como todo ha sucedido así, quiero que me digas cómo podemos hacerlo para no ser criticados de las gentes: pues íbamos los dos a pie, y nos criticaron; luego también nos criticaron, cuando tú ibas a caballo y yo a pie; volvieron a censurarnos por ir yo a caballo y tú a pie, y ahora que vamos los dos montados también nos lo critican. He hecho todo esto para enseñarte cómo llevar en adelante tus asuntos, pues alguna de aquellas monturas teníamos que hacer y, habiendo hecho todas, siempre nos han criticado.

Por eso debes estar seguro de que nunca harás algo que todos aprueben, pues si haces alguna cosa buena, los malos y quienes no saquen provecho de ella te criticarán; por el contrario, si es mala, los buenos, que aman el bien, no podrán aprobar ni dar por buena esa mala acción. Por eso, si quieres hacer lo mejor y más conveniente, haz lo que creas que más te beneficia y no dejes de hacerlo por temor al qué dirán, a menos que sea algo malo, pues es cierto que la mayoría de las veces la gente habla de las cosas a su antojo, sin pararse a pensar en lo más conveniente.

Y … el cuento acaba señalando que encierran toda la moraleja:

Por críticas de gentes, mientras que no hagáis mal,

buscad vuestro provecho y no os dejéis llevar.

Moraleja:

El periodista debe ser fiel a la verdad, y conducirse en su profesión al margen de las críticas

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