PRÁCTICA BOLONIA IV: El derecho a la información y la libertad de expresión y los derechos personalísimos (honor, intimidad personal e imagen). Protección a la juventud y a la infancia.

¿Puede invocarse el derecho al honor al hablar del ejercicio profesional de una persona?

Sí, pues no se puede denigrar o desmerecer a una persona por su trabajo u ocupación. Un basurero tiene el mismo honor que el director de una empresa de transporte.

 Busque una noticia que se refiera al ejercicio profesional de una persona, y conviértala en una información con intromisión ilegítima en el honor de la misma.

Las prostitutas del Barrio Rojo de Amsterdam, cuyo trabajo es uno de los más debatidos respecto a la dignidad de las empleadas. Su situación allí es completamente distinta a la de otros países europeos, pues está regulada y es mucho más segura. Por ello, nadie debe faltar al respeto de las trabajadoras solo por el carácter de su ocupación. Un hombre realizó actos vejatorios hace unos meses a una de las chicas solo por ser prostituta.

Intromisión ilegítima: Las prostitutas merecen ser tratadas como despojos pues ese no puede considerarse siquiera un empleo.

Después, relatando un mismo hecho, establezca las condiciones para que a una persona le suponga menosprecio, y a otra, en distinta situación no se lo suponga.

Si una persona está ciega y viene alguien y le hace el corte de manga diciendo “¿Cuántos dedos ves aquí?” es menosprecio. Si una persona necesita gafas pero ve perfectamente y una persona le hace el corte de manga y dice “¿Cuántos dedos ves aquí?” es ofensivo pero claramente es una broma, pues sabe que la otra persona lo está viendo perfectamente y probablemente todo acabe como una guasa.

Explique la faceta objetiva y la subjetiva del derecho al honor.

En cuanto a su faceta objetiva, es obvio que hay ciertos ataques que independientemente de la persona que los recibe, siempre ofenden. Podrían ser por ejemplo insultos con razón de sexo, raza o físico. Por otro lado, hay una serie de calificativos que dependen de la interpretación que se les dé, en los cuales el carácter peyorativo no está intrínseco. Estos podrían ser insinuaciones o sarcasmos, que dependen más del temperamento de aquel al que se lo dedican.

El comportamiento del periodista debe ser igual ante todas las personas sobre las que informe, teniendo en cuenta lo establecido en el a. 14 Constitución: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.¿En qué casos prevalece el derecho al honor sobre el derecho a la información? ¿En qué casos prevalece el derecho a la información sobre el derecho al honor?

Si la información es de conocimiento necesario para los españoles y aportará algo de interés, prevalece sobre el honor. Pero si lo que se quiere comunicar es algo indiferente para la sociedad y además atenta contra el derecho a la intimidad del individuo, prevalece el derecho al honor de este.

Haga una síntesis de las diferencias.

Si la información es que el presidente del gobierno ha estado desviando los excedentes de impuestos a su bolsillo, la información prevalece sobre el honor. Si es que un actor ha tenido relaciones extramatrimoniales, prevalece el honor sobre la información.

En una entrevista difundida en el diario El adelantado de Córdoba, el director y el jefe de estudios del colegio Ramón y Cajal critican a Catilina Rodríguez Rodríguez, un alumno de doce años, señalando que es el peor de los alumnos del colegio, ya que, con el consentimiento de sus padres, ha llegado a tripitir curso.¿Es correcta la información periodística? Razone su respuesta.

No lo es, pues se trata de un menor de edad y esta entrevista atenta contra la protección de la juventud y la infancia. Si se quisiera dar una noticia sobre lo anecdótico de tripitir curso, no se deberían dar nombres, ni señalar la identidad del menor, y mucho menos en una actitud de fuerte crítica.

Vipsianilla se encuentra de vacaciones en el Caribe con su pandilla de amigas. Llama a su casa, en la que se encuentra Adriana, su asistenta que limpia su casa, y le dice que al ir a su hogar, compruebe si le ha llegado un paquete que espera de la compañía MRW. Tal y como promete, le llama dos días después y Adriana le confirma que le ha llegado el paquete y que contiene un artilugio sexual, pero que viene sin pilas. Le informa también de que le ha llegado una carta de Casius en la que le asegura vendrá a pasar con ella el próximo puente.¿Hay alguna diferencia si Adriana acude al programa Alubias pochadas de la cadena ZMM, dedicado a la vida de los famosos y cuenta lo mismo que le ha contado a Vipsianilla?

Primero, Adriana no debe abrir la correspondencia de Vispianilla sin su permiso. Después, esta información carece completamente de interés periodístico, por lo que si fuera a contarlo al programa, estaría atentando contra el honor y la intimidad de Vispianilla. No es lo mismo a que ella le pida que abra el paquete y le diga que ha llegado bien de forma íntima, a que lo cuente a miles de personas desde la televisión.

¿Qué pasaría si Adriana encontrara en casa de Vipsianilla un vídeo en el que su señora estuviera tirando una canita al aire, mientras estaba casada con su maravilloso marido, al que según cuenta fue fiel hasta su muerte, dejándole una huella profunda por su irreparable pérdida, además de la suculenta cuenta corriente? ¿Y si lo llevara al citado programa para comentarlo?

Es obvio que Vispianilla ha hecho mal, pero Adriana no debería acceder a esos vídeos. El adulterio no está penado por las leyes de este país, así que sería algo que dependería de los protagonistas. Llevar el vídeo al programa sería de nuevo una falta a la intimidad y al honor, incluso más grave que la situación anterior.

Nota para los alumnos que hayan estudiado una sentencia sobre el derecho al honor: 

Cada uno tendrá que poner las expresiones que vulneren o no el derecho al honor, diferenciando si atañe a la libertad de expresión o al derecho a la información.

En la sentencia que yo escogí (466/2003 del Tribunal Supremo del nueve de mayo)  no venían recogidas las expresiones exactas por las que se llevó a cabo la noticia. Tan sólo sé que fueron difundidas en un programa de radio y que a raíz de ello, el demandante consideró que se le estaba faltando a su derecho al honor.

Señalar la razón por la que existe la prevalencia del derecho a la información o expresión o, por el contrario, ha de prevalecer el derecho al honor.

En este caso, venció el demandante, y la radio se vio obligada a rectificar. Se trataban de críticas al hombre que no añadían información al tema, y que se hicieron sólo con razón de herir. Por ello, prevalece el derecho al honor.

Y, por último, como síntesis de la sentencia poner un titular.

“Extra-Radio rectifica, los insultos no forman parte de la programación”

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