El derecho y la obligación de informar no pueden llevar a la ofensa

1)

 

Podría invocar el derecho al honor el sujeto fruto de expresiones vejatorias que no     guarden relación directa con la información, expresiones xenófobas o racistas.

 

La visión subjetiva (interna o interior) es la estimación que una persona tiene de sí misma. Sería un sentimiento de autovaloración. La faceta objetiva (exterior) hace referencia a la consideración que recibimos de los demás. Se trata del derecho que todos tenemos a que no se distorsione nuestra imagen social.

 

2)

 

El derecho al honor prevalecerá sobre el derecho a informar si la información que se hace pública no contribuye a la formación de la opinión pública.

 

En primer lugar, siempre y cuando se trate de información veraz, podrá legitimarse la intromisión en el honor, la intimidad y la propia imagen. Pero ningún derecho es absoluto. La finalidad es que esa información debe contribuír a la formación de la opinión pública. La primacía, además, estará en la información si lo que se divulga con ella goza de interés general. En este caso la libertad de información tendría una posición de preferencia.

 

3)

 

Para saber si esa información vulnera alguno de los derechos del menor debería investigarse si existe trascendencia pública o social, que creo que en este caso no tendría. Pero se trata de una valoración sobre un hecho real, por lo que además habría que comprobar con qué expresiones se refieren los responsables al alumno y a los hechos.

 

4)

 

Si Adriana acude al programa a contar las intimidades de Vipsianilla, está vulnerando su derecho a la intimidad. Cualquier intromisión de un tercero en este ámbito va a resultar ilegítima, salvo que esté expresamente autorizada.

 

Aquí habría que apelar a a inviolabilidad del domicilio, un derecho que se deriva de la intimidad. Este derecho sirve para garantizar a una persona la privacidad dentro de un espacio que esta determina como hogar. Esta protección no solo se extiende a las invasiones directas, sino que tambiñen a las que se produzcan por cualquier tipo de aparatos mecánicos o electrónicos.

 

Adriana, además de obtener datos y documentos en este caso de forma ilícita, ya que no son de su propiedad, vulnera también el derecho a la intimidad porque divulga el vídeo en un medio de comunicación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s